martes, 8 de marzo de 2016

Tu Plan Financiero Personal

Para tener éxito en cualquier aspecto de nuestras vidas es necesario plantearse a dónde queremos llegar, qué es lo que queremos y cómo vamos a conseguirlo. Es decir, para alcanzar el éxito en la vida necesitamos marcarnos unos objetivos y trazar un plan para lograrlos en el tiempo deseado. Por supuesto que el aspecto económico no escapa a esto.


Sin embargo, lo que nos dicen las estadísticas es que en realidad la gran mayoría de las personas no tienen un plan para alcanzar sus objetivos económicos. Lo más seguro es que tú tampoco lo tengas. Puede que creas que tienes un plan por el mero hecho de estar acumulando riqueza a través de tu trabajo y de alguna que otra fuente de ingresos alternativa, pero un plan financiero es mucho más que eso.


Hoy quiero tratar de forma breve una serie de pautas que todo el mundo debe seguir para alcanzar sus objetivos financieros. Esas pautas no son otras que los pasos que debes seguir para poder crear y desarrollar tu plan financiero personal. El plan que te lleve al éxito.


PASOS PARA CREAR TU PLAN FINANCIERO PERSONAL


Como digo, un plan financiero consiste en marcar un camino para alcanzar una serie de objetivos que previamente hemos determinado en función de cuál es nuestra situación financiera personal.  Los pasos para crear nuestro plan financiero personal son los siguientes:


1.- Análisis de la situación de partida


Si no somos conscientes de en qué situación nos encontramos, es muy difícil que podamos saber a dónde podemos llegar. Por ello, lo primero que debemos hacer es analizar nuestra situación financiera de partida mediante la elaboración de nuestros estados financieros personales.

Primero elaboraremos nuestro balance personal, a través del que sabremos cuál es nuestra solvencia financiera, es decir, nuestra capacidad para hacer frente al pago de nuestras obligaciones financieras en el corto y en el largo plazo.


En una hoja de Excel crearemos dos columnas, la derecha la de los activos y la izquierda la de los pasivos.

En la columna de los activos escribiremos todos aquellos bienes y derechos que nos pertenezcan y al lado anotaremos cuál es su valor actual. Por ejemplo, puede que tengamos un coche, una vivienda en propiedad, así como una cuenta corriente y un fondo de inversión; En la columna de los pasivos escribiremos todas las obligaciones  financieras a las que tengamos que hacer frente: Así, podemos tener una hipoteca, un préstamo con el que hemos comprado el coche… es decir, anotamos en el lado de los pasivos cuanto nos queda por pagar por las obligaciones contraídas. La diferencia entre el valor de los activos y el valor de los pasivos nos determinará cuál es nuestra capacidad de pago.

Posteriormente elaboraremos nuestra cuenta de pérdidas y ganancias, donde calcularemos la diferencia entre los ingresos (salario, intereses, dividendos…) y los gastos (cuota de hipoteca, ocio, gasolina, comida, ropa…) anuales. La diferencia nos determinará si ahorramos o no al final del año.


Esto nos mostrará cuál es la fotografía fija de nuestras finanzas personales, y nos mostrará que parte de ellas debemos sanear antes de establecer objetivos financieros más ambiciosos.

Este temas es muy amplio por lo que te explico aquí no es más que un pequeño resumen. Si quieres saber más acerca de cómo elaborar un plan de ajuste, te recuerdo que en mi libro dedico una parte importante del mismo a desarrollar con todo lujo de detalles un plan de ajuste de modo profesional.


2.-  Determinación de objetivos.


A la hora de establecer los objetivos financieros de nuestro plan debemos ser claros a la hora de determinarlos. No valen objetivos poco claros como por ejemplo “quiero eliminar mis deudas” o “quiero ser financieramente libre”. A la hora de determinar qué es lo que quieres conseguir debes hacerlo de forma concreta, por ejemplo: “En X meses eliminaré todas mis deudas” o “Al finalizar el año X tendré X miles de euros, lo que me garantizará la independencia financiera”.

Clasifica tus objetivos financieros en objetivos de corto, medio y largo plazo., y analiza todas las posibilidades de alcanzarlos, no existe una única vía. Determina todos los pros y los contras de cada una de las alternativas posibles y elige la que más útil para tus objetivos.

Por ejemplo, un objetivo de corto plazo puede ser eliminar el préstamo con el que compraste un coche. Aquí el ejercicio hecho en el primer punto puede ayudarte a ver qué alternativas tienes: Puedes pagar todo lo que te queda de préstamo en un solo pago si eres capaz de recortar el gasto lo suficiente, o puedes destinar parte de lo ahorrado en pagar un poco más de cuota mes a mes. Focalízate en los objetivos más cercanos en el tiempo pero no dejes nunca de trabajar en los objetivos de largo plazo, no los pierdas jamás de vista.


3.- Disciplina.


En muchas ocasiones, cuando comenzamos un plan de cualquier tipo, abandonamos al poco tiempo. En muchas ocasiones esto viene dado porque nos ponemos metas y expectativas demasiado altas, lo que ante la falta de resultados esperados (lo que no quiere decir que no se obtengan resultados) abandonamos a los pocos meses.

Por ello es muy importante el establecer distintos objetivos temporales, tal y como hemos explicado en el apartado anterior. Definir objetivos a corto, medio y largo plazo nos permite ver como vamos obteniendo resultados progresivamente, lo que hará que nos encontremos motivados y con la disciplina necesarias para seguir adelante hasta alcanzar los objetivos marcados.


lunes, 7 de marzo de 2016

Libros que más me han ayudado hasta el momento

Un aspecto básico para conseguir nuestros objetivos financieros es la formación continua. Es cierto que no todo el mundo puede permitirse pagar por un posgrado o un MBA las enormes cantidades que se cobran por cursarlos, pero eso no implica que por el hecho de no poder afrontar su pago automáticamente vayamos a tener una mala formación en todo lo relacionado con nuestros objetivos. Hoy en día vivimos en el mejor momento de la historia para poder adquirir conocimientos sin necesidad de matricularnos en ningún centro universitario o financiero. Vivimos en el momento de la historia en el que más información existe y en el que más fácil es acceder a ella. Hoy el problema no es la escasez de información, sino el exceso de ésta, lo que nos obliga a saber diferenciar entre la buena y la mala información, pues en internet abunda mucho de lo segundo. Una fuente de conocimiento muy importante son los libros. Todo lo que puedes querer conseguir en la vida ya ha sido alcanzado por alguien antes que tú, y muchas de esas personas han dedicado parte de su tiempo en hacer llegar al resto del mundo sus experiencias y la forma en que han conseguido sus objetivos. Hoy te voy a dejar los cinco libros que más me han influenciado hasta el momento en lo que respecta a la consecución de mis objetivos financieros, espero que a ti también te sean de gran ayuda.


1.- Piense y hágase rico (Napoleon Hill)


Es probable que este sea el libro de desarrollo personal más vendido de la historia. En esta obra Napoleon Hill plasma los resultados de más de veinte años de investigación entrevistando a los hombres más ricos de los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Para Hill, el éxito financiero está basado en una serie de factores tales como la fe, el deseo, la autosugestión, la imaginación, los conocimientos especializados o la persistencia. El libro comienza con la narración de la historia de Edwin Barnes, un ciudadano americano que atravesó parte de Estado Unidos con la intención de trabajar con Thomas A. Edison y hacerse millonario. En su cabeza sólo existía la posibilidad de hacerse rico con Edison. Aunque su situación financiera cuando decidió partir de su ciudad era muy mala (vivía en la pobreza), su deseo de conseguir a toda costa su objetivo de convertirse en millonario hizo que en su mente desapareciesen todas las barreras que a cualquier otra persona le hubiesen echado para atrás. Se puso a las órdenes de Edison como comercial en el equipo de ventas del inventor y cinco años después, consiguió ser socio de Edison y se hizo millonario. La clave para que Barnes consiguiese su objetivo fue que su deseo de ser millonario del modo que él quería se volvió una obsesión y centro todos sus esfuerzos día a día en conseguir su objetivo, sin plantearse ninguna otra posibilidad.


Resumir en unas pocas líneas todo el contenido de la obra de Hill es imposible. Es tal la cantidad de información que está incluida en ella que no es posible asimilarla en una sola lectura. Se necesita un estudio en profundidad de la obra para asimilar todas las ideas que presenta, puesto que cada vez que leemos una de sus partes descubrimos un concepto que habíamos pasado por alto anteriormente.


2.- Los secretos de la mente millonaria (T.Harv Eker)



Este libro escrito por el empresario y formador Harv Eker, se centra en analizar el patrón de pensamiento de las personas ricas y  en hacer que las personas que no tienen éxito financiero sean capaces de interiorizar, a través de una serie de ejercicios, las ideas que dominan los pensamientos de las personas que han alcanzado la riqueza.

La obra comienza proponiéndote que descubras cuál es tu verdadero patrón de pensamiento acerca del dinero y cuál es el origen de dicha forma de pensar. Si tu situación financiera no es buena es porque probablemente tus ideas acerca de la riqueza y de la gente que la disfruta no sean los correctos, y estos hagan que adoptes actuaciones que te lleven por el camino de la rata, que no es otra cosa que el camino opuesto al camino del éxito. Los pensamientos llevan a sentimientos, los sentimientos a acciones, y éstas a resultados. Si tus pensamientos son contrarios a la creación de riqueza, tus actuaciones te llevarán a la bancarrota.

En la segunda parte de este libro Eker te enseña, a través de una serie de ejercicios basados en afirmaciones y actuaciones, a modificar tu percepción acerca del dinero lo que hará que comiences a ver ante ti oportunidades que antes tu mente no te permitía ver. Por último, también te enseña un sistema de gestión monetaria que hará que tus recursos financieros se incrementen exponencialmente.



3.- El código del dinero (Raimon Samsó)


Este es uno de los primeros libros que leí cuando inicié mi camino hacia la independencia financiera, y concretamente es el libro que me  hizo ponerme en marcha inmediatamente y comenzar a desarrollar todos mis proyectos. El libro está escrito por Raimon Samsó, ex empleado de banca y actualmente coach financiero y de desarrollo personal.

En la primera parte de esta obra se nos explica porqué las viejas formas de actuar en todo lo relacionado con el dinero ya no funcionan. Estamos en una nueva etapa en donde los principios económicos han cambiado. Hemos abandonado la denominada era industrial, que se caracterizaba por una elevada necesidad de mano de obra por parte de las empresas que hacía que la gente pudiese estar toda su vida en un mismo puesto de trabajo. Hoy estamos metidos de lleno en la era tecnológica, una era muy intensiva en capital que ha provocado que cada vez exista mayor rotación laboral y la existencia de menores salarios.

En la segunda parte del libro se explica cómo obtener éxito en esta nueva era económica,  éxito que pasa por detectar cuales son nuestros talentos y convertirlos en ingresos. Samsó nos da las claves para desarrollar nuestro negocio personal a partir de nuestras fortalezas, nos indica cómo crear un sistema de ingresos múltiples, variables y pasivos que haga que nuestro dinero trabaje para nosotros y no al revés. Se trata de trabajar para vivir y no vivir para trabajar.


4.- El sendero de la mano izquierda (Fernando Sánchez Dragó)


No sé si conoces este libro, pero cuando conozcas su contenido te sorprenderá verlo en una web cuya temática son las finanzas. La realidad es que este libro no trata sobre libertad financiera o inversión en mercados, puesto que no es un libro sobre cómo alcanzar la riqueza sino que es un libro de corte filosófico, sobre cómo desarrollar un determinado estilo de vida.

En este libro Sánchez Dragó expone una serie de 181 principios en forma de mandamientos que describen sus creencias y su estilo de vida. En esta obra se destaca la importancia del individuo por encima de todo, la necesidad de desarrollar nuestra vida siendo dueños de nosotros mismos. Nadie debe rozarnos a la hora de realizar el estilo de vida que nosotros queremos ya que como individuos debemos preservar nuestra independencia, nuestra libertad y nuestra intimidad. En mi caso personal coincido en muchos (no en todos) de los aspectos que se describen en este libro: el individuo debe estar por encima de todo (lo individual debe prevalecer sobre lo colectivo), debemos preservar nuestra libertad y  proteger nuestro tiempo de todo aquello  y aquellos que nos apartan de nuestro objetivo y, sobre todo, debemos construir nuestra propia realidad.



5.- El fabuloso mundo del dinero y la bolsa (André Kostolany)


Al igual que a muchos otros, este libro fue uno de los primeros que leí cuando me empecé a interesar por el mundo de los mercados financieros, y como a muchos otros antes, fue la obra que hizo que me lanzara a operar con dinero real.

André Kostolany es uno de los mayores especuladores de la historia y uno de las personas que más éxito han tenido en la inversión financiera (aunque se arruinó varias veces). Sus libros son auténticas biblias que todo inversor, novato o veterano, debe estudiar si quiere entender cómo funcionan realmente los mercados financieros. Kostolany nos muestra toda su experiencia con ejemplos y anécdotas que él mismo ha vivido en sus más de 65 años como especulador en los mercados financieros internacionales.

martes, 9 de febrero de 2016

Define tus objetivos

Saber lo que se quiere en la vida es muy importante. De hecho, si no sabes a donde quieres llegar veo muy difícil que te puedas sentir plenamente realizado durante el resto de tus días. Si te fijas un poco verás como la gran mayoría de las personas con las que te relacionas no tienen claro lo que quieren conseguir EXACTAMENTE en su vida. Puede que si les preguntas te contesten que quieren encontrar un trabajo, tener estabilidad, encontrar pareja… pero si te fijas, la mayoría de las contestaciones son vagas e imprecisas porque la gran mayoría de las personas jamás se ha parado a pensar qué es lo que REALMENTE quieren y qué van a hacer desde el momento en que lo saben para conseguirlo. La gran mayoría de las personas hacen lo que el conjunto de la sociedad supone que es lo normal, es decir, tienden a hacer lo mismo que hace el resto de personas de su entorno, y por supuesto consiguen los mismos resultados de insatisfacción que el resto de las personas.

¿Y qué decir sobre los objetivos monetarios? La gran mayoría de las personas con las que te cruzas día a día por las calles de tu ciudad no tienen unos objetivos económicos definidos, se conforman con su salario menguante sujeto a unos impuestos cada vez más altos y  con algún producto financiero con el que obtienen unos escasos intereses un par de veces al año. Como sabéis, las ideas que defendemos en esta web acerca de cómo debe ser nuestra relación con el dinero son radicalmente diferentes a las que tienen la mayoría de las personas, y por ello en muchas ocasiones generan rechazo, bien porque dichas personas no se ven capaces de realizar lo que aquí se propone o bien porque al leer nuestras reflexiones no son capaces de admitir que ha estado actuando de forma incorrecta durante todos estos años. Personalmente considero que todo el mundo tiene una cifra, una cantidad monetaria que una vez conseguida hará que pueda vivir la vida que la persona en cuestión realmente quiere vivir sin necesidad de preocuparse por el dinero, pudiendo así dejar de trabajar si lo desea. Pero para saber con exactitud cuál es nuestra cifra es preciso saber con claridad que objetivos materiales e inmateriales son los que nos harán sentir totalmente realizados.


MARCANDO NUESTROS OBJETIVOS


El gran problema que se nos puede plantear a la hora de establecer los objetivos que consideremos adecuados para nosotros es la indecisión, es decir, que cada dos por tres los estemos cambiando porque resulta que nuestras preferencias han cambiado por completo. No quiero decir que con el paso del tiempo no podamos modificar alguno de los objetivos porque ya no nos interese (a medida que avanza nuestra vida nos ocurren cosas que nos hacen cambiar nuestra percepción de ésta y nuestros deseos), pero una cosa es eso y otra querer hoy una cosa y mañana otra. Ya somos todos lo suficientemente mayorcitos como para saber cuáles son nuestros deseos principales (esos que muy difícilmente dejaran de serlo) y cuáles son nuestros deseos revisables, aquellos que son susceptibles de ser modificados con el paso del tiempo. Obviamente te recomiendo que definas bien tus deseos principales y que éstos se vean muy poco influenciados por la modificación de los deseos revisables, y que la definición de ambos tipos de deseo sean lo más realistas posibles. No hay nada de malo en establecerse como objetivo que una vez alcanzada la independencia financiera nos vayamos a comprar una casa mejor, un barco de recreo o un coche deportivo. Sin embargo si entre nuestros objetivos principales se encuentran comprarnos un ático en Manhattan, una villa en la Toscana, y un jet privado, será muy difícil que alcancemos los objetivos (aunque se pueden conseguir, claro). Regirse por los principios de sencillez y necesidad no solo hará que alcancemos nuestros objetivos antes, sino que nos hará darnos cuenta de que no es tan difícil llegar a ser financieramente libres.


Para saber qué es lo que realmente quieres conseguir en tu vida debes llevar a cabo un ejercicio de introspección, que no es otra cosa que dedicarnos tiempo a nosotros mismos, a saber quién narices somos y qué es lo que buscamos. Pregúntate qué harías si no tuvieses que depender de tu salario, qué harías si dispusieses del dinero necesario para vivir el resto de tu vida cómo realmente quieres vivir. ¿Dónde vivirías? ¿Con quién? ¿Seguirías trabajando? ¿Qué bienes materiales tendrías? No es necesario que tengas prisa en este proceso, no te pido que lo hagas en un día pero tampoco te tires tres meses pensándolo. Sin prisa pero sin pausa. Este paso es sumamente importante para alcanzar nuestra libertad financiera, puesto que nos marcará el punto de partida y sólo nos quedará diseñar el camino (cómo obtener los ingresos financieros que nos permitan llegar a la meta). Pon todo el empeño en esta etapa de definición de objetivos, si es preciso tómate unos días de retiro.

Cuando tengas una idea más o menos clara redacta tu declaración de intenciones. Establece claramente una relación de objetivos materiales e inmateriales con fecha límite de consecución. Redáctalos asumiendo que lo vas a conseguir (por ejemplo: “el 31 de Diciembre de 2022 tendré en mis cuentas 3 millones de euros”; “el 1 de Septiembre de 2015 estaré viviendo en Costa Rica”…) y léelos en voz alta dos veces al día, al levantarte y al acostarte. Dile a tu subconsciente  que lo puedes conseguir.

Te sugiero que hagas es una lista de los éxitos que hayas conseguido en el pasado. Quiero que hagas una lista en la que recojas todos tus éxitos laborales, educativos, económicos, sexuales… todos, con el objetivo de que tengas presente que ya has conseguido en el pasado muchos de los objetivos que te habías marcado en su momento, y que por lo tanto también estás en disposición de conseguir  este nuevo objetivo, la cifra que te hará financieramente libre.


Por último te recomiendo que no le cuentes a todo el mundo cuáles son tus objetivos ni que prediques a los cuatro vientos que poco a poco lo vas consiguiendo. Selecciona muy bien a las personas que te acompañen en este viaje. Si se lo cuentas a todo el mundo, la mayoría de las personas te criticarán y otras muchas desearán que no lo consigas. Rodéate de gente que tenga las mismas inquietudes que tu (que serán pocas) y que te apoyen en los momentos duros. No compensa compartir tus objetivos con quien ni siquiera se propone mejorar su situación financiera.

sábado, 23 de enero de 2016

Las dos mayores fortunas de la historia

Estos últimos días, recordando encuentros recientes con personas que en algún momento se han planteado desarrollar algún tipo de proyecto empresarial, me he dado cuenta de la gran cantidad de excusas que nos ponemos a nosotros mismos cuando llega el momento de dar el primer paso en el camino, cuando llega el momento de pasar de la teoría a la práctica. Parece como si el ser humano estuviese preparado para auto sabotearse cada vez que llega el momento de dar el salto hacia una mayor satisfacción y calidad de vida.

Una de las excusas que escucho de forma más frecuente a la hora de justifica la inacción es que para tener éxito en los proyectos empresariales es necesario “tener mucha suerte”. Sinceramente, no podría estar más en desacuerdo. Puedo parecer prepotente pero en mi opinión la suerte no existe, es más, la suerte no es nada más que la excusa de los mediocres que ni siquiera se atreven a intentar alcanzar los objetivos que se marcan en su mente. La única suerte que existe es el trabajo constante y bien hecho.


Hoy voy a hablarte de las dos mayores fortunas que han pisado la tierra, dos fortunas que fueron creadas desde cero por dos hombres de origen humilde que supieron aprovechar sus potencialidades y que por nada del mundo se vinieron abajo: John Davison Rockefeller y Andrew Carnegie.

J.D. Rockefeller nación en el seno de una modesta familia en el estado de Nueva York, en el año 1837. Ya desde muy joven sintió una especial atracción por el mundo de los negocios llevándole ésta a cursar estudios de comercio en Cleveland, trabajando para como agente en una agencia de transacciones comerciales de grano. Un año más tarde, debido a su gran capacidad para los negocios consiguió ahorrar una pequeña cantidad de dinero y crear a la edad de 17 años su primera empresa, que sería el germen de la futura Standard Oil, la mayor empresa de la industria petrolera. A la edad de 23 años ya amasaba una fortuna, y se le considera el hombre más rico de la historia, llegando a alcanzar su patrimonio en el momento de su muerte la cifra de 663 mil millones de $ actuales.


Andrew Carnegie nación en Escocia en el año 1835 y pronto emigró a los Estado Unidos con su familia, donde se educó y comenzó a trabajar a la temprana edad de 13 años. Realizó diferentes trabajos durante sus primeros años hasta que a la edad de 18 años realizó una pequeña inversión que le reportó importantes beneficios, lo que le animó a continuar por el camino de las inversiones, reinvirtiendo los beneficios en empresas de transporte y acero. Falleció en el año 1919 con una fortuna estimada de 298 mil millones de $ actuales, la segunda mayor fortuna de la historia.

Una de los rasgos comunes que comparten tanto Rockefeller como Carnegie con los millonarios de hoy en día como Richard Branson, Bill Gates o Mark Zuckerberg es que comenzaron su carrera empresarial muy jóvenes, antes de cumplir los 20 años de vida. Sin embargo esto no fue condición suficiente para que estas personalidades hayan alcanzado el éxito empresarial y económico. Como se explica en la obra de Napoleon Hill, Piénse y hágase rico, el verdadero punto diferencial que hace que una persona alcance el éxito es la perseverancia. La clave del éxito de Rockefeller y Carnegie estuvo en la capacidad de estos para alcanzar los objetivos que se habían marcado, independientemente de de la dificultades que se les presentaron por el camino (Rockefeller tuvo que vérselas con el gobierno de los EE.UU. nada menos).


Pero, ¿Cómo no desfallecer cuando las circunstancias vienen mal dadas? En estos casos el elemento diferencial que hará que tengas éxito frente a otra persona que decide abandonar será tu ambición. La ambición de Rockefeller por crear un imperio fue determinante para eliminar a su competencia. La ambición por ganar cuanto más dinero mejor está muy bien y puede ser el motor que te mueva al principio de tu camino pero con el paso del tiempo te darás cuenta de que lo más importante no es el dinero, sino la forma en que éste se gana. Por experiencia propia te digo que el verdadero motor de tu éxito será la ambición por conseguir hacer realidad los objetivos que tengas marcados en tu cabeza. Si tu ambición por materializar tus objetivos es grande no existirá problema que no puedas solucionar. Debes ser más grane que tus problemas.

Desde aquí te recomiendo que comiences a leer con frecuencia las biografías de los personajes más exitosos de la historia en el mundo empresarial, tanto presentes como pasados. Podrás comprobar que las grandes fortunas de la historia se han creado desde la nada, a partir de una idea muy rudimentaria y con poquísimo capital inicial. Youtube, Microsoft… fueron creados por personas jóvenes con muy poco capital y sin grandes recursos a su alcance (comenzaron desde el garaje de sus casas). Todo eso no fue un impedimento para que esas ideas se hayan transformado en las empresas líderes a nivel global que son hoy. La ambición y la perseverancia de sus creadores fueron el motor que las han hecho llegar a la cima, y como consecuencia, han hecho ricos a sus creadores.


No es necesario que crees el nuevo Facebook o el nuevo Google, pero si es necesario que adoptes la actitud ganadora y de trabajo que sus fundadores tuvieron y tienen, porque es esa actitud la que hará que triunfes y que te diferencies del resto de personas que no consiguen sus objetivos. Esta es la verdadera suerte.

miércoles, 6 de enero de 2016

Método sencillo para eliminar tus deudas

En las actuales circunstancias económicas mucha gente está viendo como las deudas adoptadas durante los años de bonanza económica le están provocando importantes rompederos de cabeza, dado que cada vez éstas suponen un porcentaje mayor de sus ingresos, debido a la disminución de éstos bien por una bajada salarial o bien por el hecho de haber perdido su empleo. Esto supone que muchas personas se tengan que embarcar en duros procesos de ajuste que reducen su nivel de vida.

En Optimiza Tus Finanzas somos conscientes de ello dado que a las personas a las que les prestamos un servicio de asesoramiento financiero personalizado acuden a nosotros, entre otras cosas, para que les ayudemos a reducir sus deudas más importantes. Por ello, creo que hoy es muy importante que te exponga un sencillo ejercicio  que te ayudará a deshacerte de tus cargas financieras, y que puedes poner en práctica desde este mismo momento. Este ejercicio es conocido como “la bola de nieve” y fue desarrollado por Dave Ramsey, autor del libro “La transformación total de su dinero”.

Este ejercicio consiste en aplicar un plan de ajuste para nuestras finanzas personales que tenga como objetivo incrementar nuestra capacidad de ahorro para poder destinar este excedente al pago de deudas, pero de una forma progresiva. El proceso de la bola de nieve es el siguiente:


1.- Realizar un censo de deudas.–  Haremos una lista de todas las deudas a las que tengamos que hacer frente y las ordenaremos de menor a mayor, en función de la cuantía que nos quede por pagar en cada préstamo. También deberemos conocer el pago mínimo que se debe realizar en cada préstamo.

2.- Aplicación del plan de ajuste.- Realizaremos un ajuste del gasto junto con un aumento de los ingresos con el objetivo de incrementar nuestro ahorro mensual para poder destinar una parte de éste (30%) al pago de las deudas.

3.-  Pagos mínimos.- Realizaremos los pagos mínimos para cada préstamo de la lista del punto 1, excepto para la primera deuda (la de menor cuantía).

4.- Pago primera deuda.- Con el resto de capital que nos quede después de hacer los pagos mínimos de los préstamos mayores, pagaremos todo lo que podamos del primer préstamo.


Todo este proceso permite que, una vez que vayamos eliminando deudas, nuestros recursos se incrementen y tengamos mayor facilidad para hacer frente a las deudas más abultadas. Pero lo mejor es que veamos esto con un ejemplo práctico:

–          Imaginemos que actualmente tenemos tres deudas que estamos pagando mensualmente. Concretamente tenemos que hacer frente a un préstamo personal de 2.500€, al préstamo del coche (4.200€), y a una deuda de 1.700€ de nuestra tarjeta de crédito. Nuestros ingresos mensuales son de 1.800€, y las cuantías mínimas de pago de las deudas son respectivamente, 150€, 225€ y 90€.

Lo primero que debemos hacer, siguiendo la estrategia de la bola de nieve, es clasificar nuestros préstamos de menor a mayor cuantía de deuda:

1.-  Tarjeta de crédito…………… 1.700€

2.-  Préstamo personal………….. 2.500€

3.-  Préstamo coche………………. 4.200€


Posteriormente llevamos a cabo un plan de ajuste que nos permite ahorrar mensualmente el 30% de nuestros ingresos mensuales, lo que nos permite destinar 540€ al mes al pago de nuestras deudas.

El proceso es como sigue: realizamos los pagos mínimos para el segundo y tercer préstamo (150€ y 225€), y destinamos el resto de los 540 euros al pago de la tarjeta de crédito. Es decir, haremos los pagos mínimos en los préstamos de mayor cuantía y dedicaremos todo lo posible de nuestro ahorro al pago de la deuda de la tarjeta de crédito, en este caso 165€.

Cuando hayamos eliminado la primera deuda, los pagos mínimos se reducirán a 375€, pero nosotros seguiremos ahorrando 540€ mensuales para pagar nuestra deuda. Pagaremos 225€ del préstamo del coche y dedicaremos el resto (315€) al pago de la deuda del préstamo personal.

Como vemos, la estrategia de la bola de nieve es un mecanismo sencillo que nos perite eliminar nuestras deudas de una forma gradual. Es un mecanismo usado con mucha frecuencia por los asesores financieros para eliminar las deudas de corto plazo, y que hará que más temprano que tarde disfrutemos de una situación financiera más holgada.