miércoles, 5 de julio de 2017

Cuánto Dinero hay que tener en la Cuenta Corriente

Muchas veces, a la hora de gestionar nuestros ahorros, podemos tener dudas acerca de qué cantidad de dinero es la adecuada para tener como efectivo en nuestra cuenta corriente y cuántos de nuestros ahorros deben ser puestos a trabajar para que nos generen más dinero.

En ocasiones nos encontramos en el caso de que el efectivo disponible en nuestra cuenta es escaso, y otras veces ocurre lo contrario: tenemos un exceso de efectivo en nuestra cuenta corriente que está viendo como pierde valor por el efecto de la inflación, cuando podría estar invertido en algún producto financiero trabajando para nosotros.

En el artículo de hoy quiero hablarte de cómo realizar una correcta distribución de nuestro dinero para sacarle el máximo provecho y tener una economía personal y familiar lo más eficiente posible.


NECESIDADES A CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO


Lo primero que debemos tener claro para poder realizar una correcta distribución de nuestro dinero es qué necesidades financieras tenemos para el corto, medio y largo plazo, porque sólo sabiendo aquello que necesitamos cubrir sabremos qué porcentaje de nuestros ahorros tendremos que destinarle.

Necesidades a corto plazo

Por necesidades a corto plazo entendemos todas aquellas obligaciones financieras a las que deberemos hacer frente a dos años vista. Básicamente, en este tipo de necesidades nos encontramos con los gastos comunes de nuestro día a día,tal como el consumo, el pago de deudas ( hipotecas préstamos…) y demás.

Para tener bien cubiertas nuestras necesidades en este espacio temporal, debemos centrarnos en disponer de un efectivo suficiente y de un colchón de seguridad que nos permita hacer frente a nuestras obligaciones pero usándolo sólo en caso de extrema necesidad. Es decir, en el corto plazo haremos frente a nuestros gastos directamente con nuestros ingresos, lo que requerirá disponer de un efectivo suficiente, y esto se conseguirá realizando un presupuesto y ajustándolo en caso de que sea necesario.

En mi opinión, el mínimo que deberíamos tener en efectivo disponible en nuestra cuenta, es una cantidad que puede oscilar entre lo necesario para el día a día de entre seis meses y un año. Eso debería ser suficiente para poder afrontar con holgura nuestra vida cotidiana.

Por otro lado también es recomendable crear un fondo de seguridad con una cantidad que sea como mínimo la equivalente a dos años de gastos fijos. Esto nos permitirá tener la tranquilidad suficiente en caso de que tengamos algún inconveniente como el quedarnos sin empleo o tener que hacer frente a algún imprevisto.


El producto más adecuado en el que tener este colchón de seguridad será aquel que nos permita que ese dinero no pierda capacidad adquisitiva como consecuencia de la inflación, es decir, el objetivo no es que se revalorice sino que no pierda valor. Tradicionalmente el producto que se solía utilizar era el depósito bancario, pero debido a los bajísimos tipos de interés en la actualidad, este producto a día de hoy no garantiza el mantenimento de la capacidad de compra.

Un producto alternativo puede ser un fondo de renta fija de corto plazo ( duraciones inferiores a dos años), pero teniendo en cuenta que ante una subida de tipos de interés puede sufrir pérdidas, aunque la recuperación en estos productos suele ser más rápida que en los fondos de renta fija que invierten en bonos de vencimientos largos.


Necesidades de medio plazo

A lo largo de nuestra vida nos podemos encontrar con otro tipo de necesidades que nos supongan una satisfacción e el corto plazo, sino que requerirán de un mayor espacio temporal para poder conseguirlas.

Estoy refiriéndome a necesidades que pueden tener algunas personas, como puede ser la compra de una vivienda, pagar los estudios de los hijos… Son necesidades que se pueden planificar a 10 o 15 años vista y que se pueden conseguir si se utilizan los productos financieros adecuados.

Dado que son objetivos que se deben conseguir en un espacio temporal de medio plazo ( teniendo en cuenta todos los años de nuestra vida), debemos centrarnos en productos financieros que traten de batir al mercado consiguiendo así elevadas rentabilidades.

En mi opinión, un producto financiero que puede ser útil para la consecución de estos objetivos de medio plazo son los fondos de inversión de retorno absoluto.

Un fondo de retorno absoluto es un fondo cuya estrategia está enfocada a la consecución de rentabilidades superiores a las del mercado, creando una cartera lo más descorrelacionada posible y llegando a utilizar apalancamiento y posiciones cortas con derivados.

Suponen un riesgo mayor al de los fondos tradicionales, pero debemos tener en cuenta que deseamos conseguir unos objetivos financieros en un “reducido” espacio de tiempo,por lo que la exposición al mercado debe ser superior.


Necesidades de largo plazo

Por último, las personas pueden tener otro tipo de necesidades que no son apremiantes pero que si son necesarias planificar a años vista para poder cubrirlas con satisfacción llegado el momento. Me estoy refiriendo principalmente a las necesidades que tendremos en el momento de nuestra jubilación, aunque también podríamos incluir otro tipo de posibles necesidades asociadas a la vejez, como el mayor gasto farmacéutico.

Dado que el espacio temporal es mayor que en el caso de las necesidades de medio plazo, si bine debemos buscar elevadas rentabilidades continuas en el tiempo, no tenemos por qué asumir tanto riesgo como en el caso anterior.

Es por ello que podemos tratar de conseguir nuestros objetivos de largo plazo mediante fondos indexados, obteniendo la misma rentabilidad del mercado con un marco temporal de muy largo plazo.

Así, en mi opinión, es muy poco el dinero que debemos tener en nuestra cuenta corriente. La mayoría de nuestro dinero tiene que estar trabajando para cubrir nuestras diferentes necesidades en el presente y en el futuro.










martes, 4 de julio de 2017

¿Nuestra relación con los bancos?




Hola a todos y sed muy bienvenidos a este primer artículo de los muchos que vamos escribir para vosotros.

Desde el estallido de los casos de clientes perjudicados por las ventas de participaciones preferentes y deuda subordinada de determinadas entidades financieras a clientes no cualificados para su adquisición, se han endurecido las críticas por parte de la ciudadanía hacia el comportamiento que tienen los bancos con sus clientes. En realidad estas críticas siempre han estado ahí, simplemente con la salida a la luz de los casos mencionados se ha incrementado el mosqueo de la gente, que cada vez se siente más vulnerable ante los nuevos productos que son comercializados por las entidades financieras. Cierto es que la actitud poco ética de determinadas entidades financieras ha provocado un enorme problema de imagen al conjunto de la banca española, y desde aquí confiamos en que en aquellos casos en los que quede plenamente demostrado que un determinado banco ha engañado intencionadamente a alguno de sus clientes sea condenado ejemplarmente, pero también es cierto que la sociedad española es una sociedad con un baja cultura financiera, lo que supone un caldo de cultivo  muy importante para que se lleven a cabo  en nuestro país estafas financieras de gran calado.


Un sector muy importante de la población de nuestro país todavía cree que las entidades financieras son unas hermanitas de la caridad que buscan lo mejor para nosotros y no lo mejor para ellos. Craso error. Los bancos son empresas y su objetivo, como los de cualquier empresa del mundo, es obtener beneficios y para ello no dudarán ni un solo minuto en pintarnos la vida de color de rosa.

Una cosa que debemos tener claro desde ya y no olvidarnos de ella jamás es que los empleados de banca, desde el empleado que está sentado en su mesa hasta el director de la sucursal, no son asesores financieros sino comerciales. El asesor financiero es aquel que verdaderamente busca el mejor producto para su cliente entre  múltiples opciones, mientras que el empleado de banca sólo tiene la posibilidad de comercializar los productos de su banco, y además tiene consignas claras  de dar preferencia a determinados productos sobre otros. ¿Cuántas veces hemos ido a una entidad financiera pidiendo un depósito y lo que nos enseñaron eran productos estructurados o fondos de inversión? A mí bastantes veces.  Comerciales hay muchos, asesores muy pocos.


El asesoramiento tal y como hemos descrito anteriormente está extinguido de los bancos. Hoy en día el sueldo variable de un empleado de banca así como sus posibilidades de ascenso dentro de la entidad de turno pasan por hacer un buen volumen de ventas (ellos lo llaman “producción”). Como digo siempre, un director de una oficina bancaria no es director por saber más que nadie sino por haber vendido más que sus compañeros de oficina. Ser director de oficina no implica que ser un sabio de las finanzas, más bien lo que implica es ser un sabio en el mundo de las ventas.

¿Y en qué lugar queda el cliente?  Pues el cliente es la parte débil de la negociación. Es obvio que en la relación banca-cliente es la entidad financiera la que disfruta de una mejor posición y de un mayor poder de negociación, y su poder de negociación se hace más fuerte cuanto más desinformado está el cliente. Por ello nuestra obligación como potenciales clientes de las entidades financieras es adoptar todo el conocimiento que nos sea posible acerca del funcionamiento de los diversos productos financieros para reducir el poder de la banca en nuestras relaciones con ella.


A  partir de ahora tenemos que tener muy claro que la banca  va a hacer cualquier cosa para convencernos de los bueno que es un determinado producto financiero. Para ello van a contarnos lo bonito del producto y se van a callar lo feo, es decir, que si un determinado producto financiero tiene, por ejemplo, una comisión desproporcionada, el comercial de la oficina no nos lo va a mencionar a menos que nosotros se lo preguntemos. Pero no te enfades con él, sólo hace su trabajo. Tú debes hacer el tuyo.

Desgraciadamente vivimos en un país en donde no se nos prepara desde las edades más tempranas para no  padecer sufrimiento en nuestra relación con el dinero. No sé a ti pero desde luego en mi colegio y en mi instituto nunca me hablaron de la diferencia entre un activo o un pasivo, entre crédito y débito, o entre depósito y préstamo. Estudié ciencias naturales, matemáticas, historia… pero fíjate que no recuerdo haber estudiado absolutamente nada de finanzas.

Por ello surge este espacio, para desde nuestra humilde aportación aumentar la cultura financiera de las personas. Nuestro objetivo es ambicioso, a medio plazo queremos ser un sitio de referencia en el mundo hispanohablante en lo que a finanzas personales se refiere. Para ello estamos comprometidos a aportar a nuestros usuarios material de calidad, tanto gratuito como de pago, que realmente sea útil y que les permita disfrutar de una mayor autonomía e independencia financiera.

Te invitamos a que te unas a nosotros!!

Hasta el próximo artículo!!

Invertir En Capital Riesgo

De todas las formas que existen para ganar dinero, la de las inversiones es la que más atención desata debido al atractivo que genera gracias a las grandes posibilidades que existen de ganar dinero en espacios relativamente cortos de tiempo.

Dentro del mundo de las inversiones lo primero en que nos fijamos es en el mundo de la bolsa, sin embargo, existe como en todo un amplio abanico de posibilidades que van más allá del mundo de las acciones y de los fondos de inversión.

Una de esas alternativas que se están volviendo cada vez más populares es la de la inversión en capital riesgo tanto por parte de inversores particulares como por parte de fondos de inversión.

Si eres seguidor habitual de la prensa económica, habrás visto que existe una moda que se ha desarrollado durante los últimos años relacionada con el mundo del emprendimiento y de la inversión en proyectos empresariales muy embrionarios (start ups). Pues con eso está relacionado el capital riesgo y los inversores particulares podemos participar en ello.


QUÉ ES EL CAPITAL RIESGO


Como digo, el capital riesgo consiste en proporcionar recursos financieros en un porcentaje minoritario a empresas que están arrancando, con un espacio temporal de inversión de medio/largo plazo con la idea de que dicha financiación no sea permanente y buscando salir después de un periodo de tiempo pactado, tratando de obtener un beneficio.

Dentro del mundo del capital riesgo podemos diferenciar entre Venture Capital y Private Equity, dependiendo de la madurez y del tamaño de la inversión.

Con Venture Capital se hace referencia a la inversión en proyectos de inversión en fases más tempranas de la vida de la empresa, con un menor importe aportado, y con mayor crecimiento potencial pero también mayor riesgo.

Así, dentro del Venture Capital normalmente se diferencia entre capital semilla (inversión en empresas que se encuentran en una fase muy temprana, prácticamente diseñando el proyecto empresarial), y startup, empresas que están siendo puestas en marcha.

Por su parte, con Private Equity, nos referimos a la inversión en empresas más maduras, es decir, en fases de su vida que son menos frágiles que las de las empresas en las que invierte en Venture Capital, siendo una inversión más segura que la anterior. Es necesario invertir una mayor cantidad de capital y normalmente se incurre en un elevado grado de apalancamiento.




CÓMO INVERTIR EN CAPITAL RIESGO


Para poner en perspectiva la inversión en capital riesgo es importante saber qué ventajas y qué desventajas presenta frente a otros tipos de inversión.

La inversión en capital riesgo presenta una rentabilidad potencial superior a la de la renta variable, caracterizándose por la capacidad de ofrecer rentabilidades absolutas (superiores a la media del mercado) con una menor volatilidad que la de la renta variable. Presenta una baja correlación con el mercado, lo que hace que sirva como activo para diversificar la cartera de inversión.

A su vez, el capital riesgo nos permite acceder a invertir en empresas que no cotizan en los mercados financieros tradicionales, y si la cantidad de capital invertida es lo suficientemente importante, podemos llegar a influir en los equipos de gestión de la empresa.

Sin embargo, la inversión en capital riesgo también presenta una serie de inconvenientes que hay que tener en cuenta y que hacen que no sea una inversión apta para todos los inversores particulares.

Así, la inversión en capital riesgo es una inversión en la que se asumen elevados niveles de incertidumbre. El riesgo de esta inversión es muy elevado, ya que se estima que sólo el 3% de los proyectos financiados llegan a buen puerto. El resto se quedan en el camino y los inversores pierden todo su dinero.



Dicho esto, cabe preguntarse cómo un inversor particular puede acceder a invertir parte de su capital en proyectos de capital riesgo.

El inversor particular básicamente tiene dos formas de invertir en capital riesgo: mediante la aportación directa de capital a la empresa en cuestión (sería la figura del business angel), o bien mediante la inversión indirecta a través de fondos de inversión de capital riesgo.

Un business angel es un inversor que se juega su propio dinero invirtiendo directamente en empresas que considera que pueden salir adelante. Normalmente es una persona con alguna experiencia de éxito a sus espaldas en un determinado sector, habiendo sacado adelante un proyecto empresarial.

Como decimos, la inversión en las fases iniciales de una empresa conlleva un elevado riesgo además de una total falta de liquidez de la inversión.

Por lo tanto, como vemos, no todas las personas están capacitadas para ser business angels, dado que o no tienen capital suficiente, o no tienen la experiencia necesaria, o ambas cosas.

Por ello, para aquel inversor minorista que desee invertir en alguna de las variantes de capital riesgo, puede que le sea más interesante hacerlo a través de fondos de inversión en capital riesgo.


Con la inversión en fondos de capital riesgo, el inversor minorista se está protegiendo de pérdidas totales de su capital y, como en cualquier otro fondo, está sólo expuesto a pérdidas parciales.

Por otro lado, el inversor pone su dinero en manos de gestores experimentados en la inversión de este tipo de empresas, además de tener un mayor grado de liquidez que en el caso de la inversión directa.

Estos fondos de capital riesgo presentan una serie de características que es necesario conocer antes de plantearse el poner nuestro dinero en ellos. Así, las comisiones que cobran suelen ser elevadas, concretamente suelen estar en el porcentaje máximo exigido por ley, el 2,5% sobre el patrimonio durante el periodo de inversión y sobre el capital invertido en el momento de la desinversión.

Además, estos fondos suelen aplicar una comisión de éxito en el caso de conseguir unos determinados objetivos de rentabilidad, comisión que suele estar entre el 10 y el 20%.

A continuación, te dejo un vídeo donde se explica en más profundidad todo lo que te he contado en este artículo. Como ves, invertir en capital riesgo puede ser muy atractivo a primera vista, pero no es apto para cualquier perfil de inversión.





lunes, 3 de julio de 2017

Coste de tu libertad financiera




A estas alturas de la vida ya te habrás dado cuenta de que todo lo que  realmente vale la pena no es gratis, todo tiene  un precio. Y con precio no me estoy refiriendo exclusivamente al hecho de tener que pagar una cantidad monetaria, sino también al pago con otras “monedas” como pueden ser el tiempo, el sacrificio o la perseverancia.

La consecución de un determinado objetivo en la vida, sea en el ámbito que sea, siempre implica la elección entre dos o más alternativas, siempre es necesario renunciar a algo para conseguir lo que se desea. Es lo que en economía se denomina coste de oportunidad, y el camino hacia la independencia financiera está lleno de precios a pagar, cosa que no todo el mundo está dispuesto a hacer.

La actual crisis económica ha pellizcado al conjunto de las sociedades de nuestro entorno y nos ha despertado del sueño de los supuestos derechos adquiridos. Nos han engañado durante décadas diciéndonos que si cedíamos parte de nuestra libertad en distintos ámbitos de nuestra vida (impuestos, tiempo dedicado al trabajo…) a cambio recibiríamos la protección del Estado en momentos de crisis económica. Nos hicieron ceder libertad personal a cambio de una supuesta seguridad que, cuando llegó la peor crisis que tuvo que soportar el Estado de Bienestar, descubrimos que no era tal y que éste no es capaz de cubrir todas las necesidades que demandan los ciudadanos. Nos hemos acomodado como sociedad y ahora no somos capaces de salir por nosotros mismos de una situación económica de la que, no nos engañemos, no nos va a sacar ningún gobierno ni ningún comité burocrático. La salida a la crisis que vivimos es una salida individual, la solución a TU crisis está en TI, así que deja de quejarte y ACTUA!!  COMIENZA A CONSTRUIR TU LIBERTAD ECONÓMICA!!!


Estamos adormecidos y por ello, a la hora de la verdad, a la hora de pasar de las palabras a los hechos, la gente huye de la responsabilidad. Por eso la mayoría de la gente a la hora de conocer la idea de la libertad financiera se entusiasma con esta filosofía. Se centra en lo bonito que es el resultado pero no quiere hacer el camino, porque no hay nada que exija mayor responsabilidad individual que el de construir tu futuro desde cero sin depender de un empleador. Y eso en nuestra sociedad, asusta.


El coste de tu libertad

Como ya dije en el primer post que escribí sobre la independencia financiera, el camino que nos lleva a ella no es precisamente un camino de rosas sino un camino embarrado, con escollos en donde menos te lo esperas y en donde no encontrarás el apoyo de mucha gente, porque simplemente no entenderán qué haces y sobre todo por qué lo haces. Así que tu principal enemigo eres tú, el coste de tu independencia financiera es deshacerte de todos los pensamientos negativos que tú mismo creas para justificar tu inacción y comenzar a implementar los hábitos que te llevan al éxito.

Lo primero a lo que deberás hacer frente es a las excusas que te vas a poner a ti mismo cada vez que no veas avances significativos. El ser humano no sabe ser paciente, preferimos disfrutar de aquello que queremos lo antes posible y debido a esto en muchas ocasiones, ante la imposibilidad de disponer de algo de forma inminente, desistimos en nuestros esfuerzos y nos quedamos sin lo deseado, lo que hace que nos frustremos y convivamos durante tiempo con una incómoda sensación de fracaso. Así, cuando nos encontramos ante un reto difícil nos convencemos a nosotros mismos de que realmente no es posible conseguir lo que nos proponemos, que no estamos capacitados, que no tenemos suerte… EXCUSAS!! La única razón por la que no obtienes los resultados deseados es porque NO LO INTENTASTE LO SUFICIENTE!!!


Recuerdo lo duros que fueron los inicios para mí, bueno tengo que decirte que aún tengo días en los que me cuesta un mundo hacer lo que tengo que hacer. Cuando sabía que tenía que ponerme manos a la obra y trabajar en la construcción de mis fuentes de ingresos, por arte de magia siempre me aparecían cosas que hacer que me impedían ponerme a ello. Algún recado “inaplazable”, “necesidad” de bajar a la cafetería a leer la prensa mientras me tomaba un café, o cualquier otra cosa que te puedas imaginar, lo que fuese, que hacía que no avanzase en mis objetivos. Cuando llegaba la noche, me sentía frustrado y me decía que al día siguiente trabajaría 12 horas en los proyectos. Cuando me levantaba, volvían a surgir compromisos que no podía evitar.

Obviamente me daba cuenta de que por ese camino lo único que iba a conseguir era que los días pasasen y que mi cuenta corriente cada vez tuviese menos capital por la falta de ingresos, por lo que tome la determinación de enfocarme en mi verdadera tarea: crear activos. A partir de ese momento comencé a analizar los pros y los contras de cada una de las acciones que realizaba a lo largo del día. Cuando sentía la imperiosa necesidad de bajar a tomar un café analizaba los costes en los que incurría. ¿Cuántas páginas de tu ebook dejarás de escribir por bajar a la cafetería?¿Cuántas acciones de posicionamiento de tus páginas web podrías hacer mientras te tomas ese café? ¿Qué acciones de autopromoción dejarás de aplicar? ¿Cuánto tiempo más de esclavitud te va a reportar el dejar de trabajar ese valioso tiempo?


Cuando te haces este tipo de preguntas y las contestas con sinceridad te das cuenta de si tu compromiso con los objetivos que en tu día te has marcado es sólido o no. Sabrás si realmente deseas tu libertad financiera, porque si realmente la deseas serás capaz de dejar de lado esas excusas  que te das a ti mismo para no trabajar,  renunciarás a todo aquello que te separa de tus objetivos, y te abalanzarás sobre las tareas con muchas más ganas de avanzar hacia tu meta.  El precio a pagar por conseguir lo que quieres es dar más de ti cada día. Fácil de decir pero muy difícil de hacer.

domingo, 2 de julio de 2017

Tips para no endeudarse y llegar bien a fin de año

Durante todo el año, sorteamos las dificultades financieras del día a día que se traducen en acumulación de deudas y compromisos comunes y no es un secreto para nadie que estos montos pueden elevarse especialmente durante la llegada de las festividades de navidad y el fin de año.





La compra de regalos, las vacaciones, visitas familiares y las fiestas, generan un aumento significativo de los gastos que, en muchas ocasiones, se traducen en deudas.

Los especialistas en economía y finanzas han determinado que durante las festividades, el ciudadano promedio gasta entre 20 y 30% más de lo que es usual.

Debido a esto, no es mala idea encontrar la forma de reducir los gastos y evitar las deudas durante todo el año, para que una vez llegadas las fiestas, podamos controlar nuestras finanzas y evitar que el año termines con un saldo rojo en nuestra economía familiar o personal.


Plan de acción


Las deudas no son solo un pasivo económico que afecta nuestras finanzas, sino que altera la psiquis, generando estrés y tensión, y desequilibrando la vida de todos.

Podemos ofrecer un sinfín de recomendaciones para evitar adquirir más deudas de las que podemos controlar o definir un plan para salir de las ya adquiridas, pero lo más importante siempre será mantener el sentido común y portarse responsablemente.

Esto significa que debemos, si es necesario, hacer lo posible por cambiar nuestra mentalidad y asumir hábitos de consumo distintos a los que hemos venido aplicando en nuestras vidas.

Por otra parte, si tú sientes que no puedes establecer un plan por ti mismo, busca ayuda de un especialista que pueda ayudarte a corregir el rumbo y una vez que logres estabilizar tu situación financiera, adquiere hábitos saludables para no endeudarse.


Hábitos financieros saludables para no endeudarse


Para garantizar que tú no sufrirás una debacle económica si surge algún imprevisto, es buena idea definir algunos hábitos financieros saludables, que te ayuden a resguardar tu economía.


1 Mantén un fondo monetario


Los especialistas han advertido que la falta de solvencia económica ha provocado que los ciudadanos adquieran deudas, al no poder solventar financieramente cualquier imprevisto que surja.

Esto ocurre porque la mayor parte de las personas, no cuentan con un fondo monetario, es decir, una cantidad de dinero ahorrado, que te permita solventar cualquier eventualidad que pueda aparecer, como quedarse repentinamente sin trabajo, una enfermedad, un viaje de última hora, entre otros.

La mayor parte de las personas deben adquirir una deuda para solucionar cualquier problema imprevisto. Si tú tienes un fondo ahorrado, esto no ocurrirá y podrás resolver la situación rápidamente.


2 Evita las compras a crédito


Aunque parezca una solución inteligente, la verdad es que comprar a crédito genera altas tasas de interés que terminan por aumentar el valor total de lo que has comprado.

Por ello, los especialistas en finanzas recomiendan hacerlo a la antigua, ahorrar el dinero para lo que se desea comprar y adquirirlo una vez que tengas el monto disponible, pagándolo al contado.


3 Cuidado con las tarjetas de crédito


A pesar de que son excelentes herramientas para solucionar eventualidades o hacer compras por Internet, mi recomendación es que limites en lo posible su uso. Las tasas de interés puede dispararse muy alto y generarnos deudas muy grandes, si no se usan comedidamente.


Lo ideal siempre es pagar todos los meses la totalidad de la deuda, pero si es muy difícil, por lo menos intenta abonar el doble del pago mínimo establecido.


4 Compra solo lo que necesites


Los conocedores de la materia aseguran que una forma eficiente de saber si el producto que estás a punto de adquirir es una necesidad real, es preguntándote a ti mismo: “¿qué pasaría si no compro esto, justo ahora?” Si la respuesta a esa pregunta es “Nada”, no lo compres.

Nuestros hogares, armarios, alacenas, oficinas y demás, están llenas con cosas que realmente no necesitamos.


5 Infórmate sobre los préstamos y créditos


Aunque estés atravesando una situación que exija que solicites o debas recurrir a un crédito o préstamo, es importante que tengas muy presente cada uno de los términos del mismo, y que la falta de información no te lleve a tomar una decisión que sólo logrará acrecentar cualquier dificultad económica, ahogándote en más deudas.

Si tienes la información adecuada, puedes examinar muy bien tus opciones, inclusive comparar entre un préstamo u otro, según las ventajas que cada uno ofrezca.


6 Decide con cuidado en qué gastar


No hablamos sólo de los gastos día a día, sino de las inversiones grandes, como una casa, un carro o un negocio. Si necesitas asesoría, pídela, pero asegúrate bien de tomar la decisión más acertada. Inclusive si esta inversión la haces a través de créditos, debes saber cada detalle del mismo y conocer la profundidad de la deuda que estás adquiriendo.


7 Elabora un presupuesto de gastos mensuales


Con esta idea, mantendrás tus gastos establecidos y evitarás sobrepasarte. Definir en qué deberás gastar, evitará que desvíes tu atención y que termines despilfarrando tu dinero sin saber en qué.


8 No contraigas nuevas deudas


Establece un plan de acción que te permita cancelar los compromisos adquiridos y no adquirir más deudas. No se recomienda que adquieras créditos o préstamos para cancelar deudas anteriores, porque se convierte en un círculo vicioso del que difícilmente podrás salir.

Lo mejor es trazar un plan que te permita reducir tus deudas y comenzar nuevamente con unos hábitos que te permitan una economía más sana.


9 Haz un plan y cúmplelo


Si tú defines una estrategia, apégate al plan y síguelo, para que puedas saldar las deudas.

Si estableces un presupuesto mensual o quincenal, trata en lo posible de respetarlo. Se recomienda que gastes, preferiblemente, menos de lo presupuestado, pero nunca más.


10 Busca asesoría especializada


Si no tienes suficiente conocimiento financiero, asesórate con un experto en el tema que te pueda orientar eficientemente.

Un profesional te ayudará a priorizar los tipos de gastos, como los pagos fijos mensuales, tales como la renta, la alimentación y los servicios básicos.